jueves, 13 de septiembre de 2012

SOCIOLOGIA


SOCIOLOGÍA          
Logra que las sociedades humanas se desenvuelvan partiendo del análisis 
de su entorno.                     
DERECHO    
Fundamento de tipo jurídico, análisis e interpretación de 
las leyes. Valora la justicia como base para la relación entre 
los individuos.
                          
MORAL
Induce al hombre al buen comportamiento dentro de la 
sociedad.
GEOGRAFIAAcerca al individuo al conocimiento de su país, saber con 
exactitud las regiones extremas y de límites con los países 
vecinos, determina el amor a la tierra que lo vio nacer.
ECONOMIA
Porque es preciso conocer el desenvolvimiento 
económico de su país, a través de los diferentes 
medios de producción y consumo de bienes.
LA BANDERA NACIONAL: Síntesis Histórica.

LA CIVICA: FORMADORA DE BUENOS CIUDADANOS


LA CIVICA: FORMADORA DE BUENOS CIUDADANOS


GENERALIDADES DE LA PALABRA CIVICA
Etimología de la palabra Cívica:
En su parte etimológica, la palabra Cívica proviene del latín Civitate  que
significa ciudad. Por otro lado encontramos la apreciación latina de
Civicum que significa Ciudadanía.
Concepto de Cívica:
Consideramos a la Cívica como ciencia social que involucra al individuo con
el desarrollo integral de su Patria, partiendo de los valores formados desde
el hogar y desarrollados a través de su ulterior conciencia cívica, del medio
en que se desenvuelve y amparado por las leyes que rigen nuestro país.
¿Por qué es importante la Cívica?
La cívica es importante porque le permite al individuo:
Valorar.- Sus sentimientos hacia la tierra natal
Discernir.- Sobre los temas más palpitantes que giran en torno de la
sociedad en que se denvuelve.
Ejercer.- Sus derechos y cumplir sus deberes en relación de un marco de
justicia y de conciencia ciudadana
Integrar.-Agrupaciones que le permitan servir como ciudadano a su
localidad.
Relación de la Cívica con otras ciencias:
La Cívica dentro de las ramas de las ciencias sociales guarda relación con
algunas de ellas entre las que podemos anotar la siguientes:

EDUCACIÓN CÍVICA ECUADOR


Educación Cívica Ecuador

                                                   
Etimología de la palabra Cívica: En su parte etimológica, la palabra Cívica proviene del latín Civitate que significa ciudad. Por otro lado encontramos la apreciación latina de Civicum que significa Ciudadanía. Concepto de Cívica: Consideramos a la Cívica como ciencia social que involucra al individuo con el desarrollo integral de su Patria, partiendo de los valores formados desde el hogar y desarrollados a través de su ulterior conciencia cívica, del medio en que se desenvuelve y amparado por las leyes que rigen nuestro país.

¿Por qué es importante la Cívica?: La cívica es importante porque le permite al individuo:

  • Valorar.- Sus sentimientos hacia la tierra natal
  • Discernir.- Sobre los temas más palpitantes que giran en torno de la sociedad en que se denvuelve.
  • Ejercer.- Sus derechos y cumplir sus deberes en relación de un marco de justicia y de conciencia ciudadana

EDUCACION CIVICA

Educación cívica

                                              


La Educación cívica es un tipo de educación que está dirigida a las relaciones sociales y busca fortalecer los espacios de convivencia social. Dentro de la educación cívica encontramos la enseñanza de las reglas de ordenamiento. Mediante pautas de su conocimiento se adquiere la capacidad de interpretar información política o de desarrollar un análisis crítico de la democracia y del papel de los ciudadanos. La educación cívica pretende fomentar las actitudes de colaboración y participación en actividades cívicas. Etimología de la palabra Cívica: En su parte etimológica, la palabra Cívica proviene del latín Civitate que significa ciudad. Por otro lado encontramos la apreciación latina de Civicum que significa Ciudadanía. Concepto de Cívica: Consideramos a la Cívica como ciencia social que involucra al individuo con el desarrollo integral de su Patria, partiendo de los valores formados desde el hogar y desarrollados a través de su ulterior conciencia cívica, del medio en que se desenvuelve y amparado por las leyes que rigen nuestro país.

¿QUE HACER ? RECOMENDACIONES

¿Qué hacer? Recomendaciones

Es la sociedad en su conjunto la que alimenta a los jóvenes de
los referentes con los cuales construyen las vivencias particulares del ser y deber ser de la democracia. De manera que aquello que los jóvenes saben o practican sobre esos asuntos constituye también una mirada a la sociedad en su conjunto; no
existe una gran distancia entre los saberes y las prácticas de los
adultos y los de los jóvenes sobre la democracia. Quizás existen formas
particulares de vivenciarlas, de expresarlas, pero no dos vivencias radicalmente distintas.
Así como la precaria situación del aprendizaje de valores cívicos de los jóvenes colombianos no radica sólo en la escuela ni en el sistema político ni en
la familia, tampoco lo que se deba o pueda hacer para mejorar la situación le
compete a una sola institución. Una política pública en democracia y ciudadanía debería interrogar a toda la nación por la distancia entre los valores
proclamados y las actitudes asumidas.
Una política pública de formación en los valores democráticos debería involucrar, además de a la escuela, a los medios de comunicación, a los partidos y organizaciones políticas, a las universidades, a las organizaciones sociales, invitándolas, a todas ellas, a reflexionar acerca de lo que les están
enseñando a los jóvenes, preguntándoles si no estarán reforzando las lógicas
privadas por encima de las lógicas públicas.
Pero no podemos esperar a cambiar el contexto macro, la mentalidad de los
colombianos, la cultura, para empezar a hacer algo con respecto a la ense-
ñanza-aprendizaje de los valores democráticos: en tal momento quizás sería
innecesaria. No podemos esperar a que el sistema político se haga legítimo
a los ojos de toda la población, los partidos fuertes y capaces de representar
legítimamente los intereses de grupos sociales, los medios de comunicación
impulsores de la participación cualificada de los ciudadanos, la familia cultivadora de los valores cívicos, para emprender en la escuela acciones dirigidas a fomentar las prácticas democráticas. Sin ciudadanos bien informados
y dispuestos a tomar parte en los asuntos públicos no habrá reconstrucción
de la política, sin consumidores de medios de comunicación competentes y
dispuestos a exigir calidad no habrá medios de comunicación rigurosos. La
escuela puede ayudar a romper el círculo vicioso.
El papel de la escuela en la formación de los valores cívicos es limitada,
aunque imprescindible. Puede jugar el papel de articulador y catalizador de87
I N F O R M E N A C I O N A L D E R E S U L T A D O S D E L E S T U D I O I N T E R N A C I O N A L D E F O R M A C I Ó N C I V I C A
valores ciudadanos positivos, irradiando valores positivos, controvirtiendo
los valores y actitudes negativas, haciendo consciente al estudiante de que
lo público, la política, tiene importancia para la vida privada y no es sólo un
asunto de unos pocos del que hay que permanecer marginado, sino que un
saludable ámbito público provee condiciones para poder desarrollarse como
ser humano.
La escuela puede ayudar a no pensar con el deseo, a no confundir el ser con
el deber ser, de manera que sepamos que la realización de los sueños requiere conocer sus condiciones de posibilidad y, sobre todo, exige trabajo arduo. Puede trabajar por una mejor valoración del conocimiento de las ciencias sociales y de su función en la formación democrática; reforzar la ense-
ñanza de las ciencias sociales, cada vez más reducidas dentro del currículo;
convertir los espacios democráticos de la vida escolar en verdaderas escuelas
de democracia.
Es posible ampliar las horas semanales dedicadas al estudio de las ciencias
sociales, pues en el 50% de los colegios se dedican apenas entre 2 y 3 horas
clase a la historia, mientras que la enseñanza de leyes y economía, así como de
educación cívica, tiene en promedio entre media hora y dos horas a la semana.
Es necesaria una reflexión sistemática sobre aspectos como la mejor forma
de fundamentar la educación cívica. Será necesaria la implantación de una
asignatura independiente, o deberá ser integrada a las demás asignaturas? En
los países que obtuvieron mejores resultados en la prueba de conocimientos, la fundamentación en cívica y democracia está articulada
transversalmente en el plan de estudios de ciencias sociales o humanidades,
desde los primeros años de la educación básica. Esta puede ser otra opción
que vale la pena analizar.
En la actualidad, cívica, leyes y economía son asignaturas propias de la educación media, es decir, de 10° y 11° grados. No obstante, las ciencias sociales
(historia y geografía) representan 3 ó 4 horas a la semana en el plan de estudios. Si optáramos por integrar la cívica en el conjunto de las ciencias sociales,
cómo podríamos hacer para profundizar en la fundamentación de nuestros
alumnos? Si entendemos por fundamentación una articulación de los contenidos básicos en cívica y democracia con las formas como ellas aparecen en
sociedad, de tal forma que los alumnos se expliquen socialmente la historia y
la vida de las naciones, tal cosa equivale a subvertir las pedagogías afincadas
en el mecanicismo y en la repetición de conceptos, pues explicarles a jóvenes
de 15 años el concepto de Estado de Bienestar o formas de gobierno no es la
tarea fácil que tan frecuentemente se cree

CONTRIBUCIONES A UNA EXPLICACION

Contribuciones a una explicación 


                                                                                                                                 Continuación examinamos algunos puntos de carácter general que pueden servir de síntesis en relación con los
factores tomados en cuenta para explicar la situación de
la enseñanza y el aprendizaje de los valores cívicos, esto
es, con el aula, los profesores, el currículo, el capital cultural de la familia, y también examinamos los factores
que no ha tomado en cuenta el Estudio pero que hemos venido relacionando con el problema, cuales son los medios de comunicación y el sistema político.
Bajos conocimientos
en cívica Como se planteó en la parte pertinente, los estudiantes colombianos mostraron unos pobres conocimientos frente a temas como los elementos
constitutivos de un sistema político democrático, el papel del ciudadano,
los conceptos básicos de economía o la diferencia entre acciones legales e
ilegales. A qué se pueden deber esas carencias?
Según el Estudio, profesores y rectores le otorgan importancia considerable
al estudio de la cívica mientras que les atribuyen una actitud contraria a
las autoridades educativas. Es más claro el hecho de que las horas dedicadas a dicha materia y, más en general, a las ciencias sociales son reducidas,
que los docentes le atribuyen poco valor al aprendizaje de conocimientos
y de que no tienen una idea clara de lo que se debe enseñar en la materia.
La mayor parte de los docentes consultados dijeron tener una formación
académica que los habilitaría para desenvolverse en forma competente en
la enseñanza de la cívica: el 28% dijeron ser licenciados, el 21% universitarios y el 34% tener título de posgrado, en tanto que sólo el 7% dijo
haber cursado apenas secundaria o normal y un 10% respondió confusamente. La calificación específica, según títulos profesionales, para ense-
ñar dicha materia dijo tenerla un 43%: 20% en ciencias sociales, 7% en
filosofía, 6% en Constitución y democracia, 3% en religión y ética, y 2%
en derecho. Esta misma proporción de docentes (44%) afirmó haber participado “en actividades de desarrollo profesional o entrenamiento en
una disciplina relacionada con la educación cívica”.77
I N F O R M E N A C I O N A L D E R E S U L T A D O S D E L E S T U D I O I N T E R N A C I O N A L D E F O R M A C I Ó N C I V I C A
Pero la idoneidad que alegan tener los docentes para enseñar la cívica omaterias afines se corresponde con parámetros de calidad?
Los docentes colombianos registraron que enseñan una gran variedad de
materias relacionadas con la educación cívica: ciencias sociales y ética, el
54%; democracia, el 21%; religión, el 14%; filosofía, el 2%, y un 10% no
se ubica en éstas.
La confusión en la enseñanza de la cívica se ratifica cuando se les pregunta a los docentes qué se enseña en educación cívica, pues la mayoría no
sabe o no responde (40%), en tanto que el 34% manifiesta que “desarrollo
de valores”; el 11%, “conocimiento acerca de la sociedad”; el 9%, “participación del estudiante en la comunidad y en las actividades políticas”;
mientras que un 7%, “pensamiento crítico” del estudiante. La misma confusión se observa cuando se les consulta acerca de qué debe enseñarse: el
41% no sabe o no responde.
Tampoco prefieren una forma particular de articular la educación cívica
dentro del currículo; las opciones de que ella sea una materia específica,
una asignatura integrada al conjunto de las ciencias sociales o un eje transversal o incluido en todas las asignaturas enseñadas en la escuela reciben
adhesiones en similares proporciones. En lo que sí hay acuerdo es en el
rechazo a que sea un asunto solamente extracurricular.
La dificultad para precisar qué se enseña y qué debería enseñarse puede
originarse tanto en la ausencia de lineamientos curriculares claros en el
conjunto de las ciencias sociales y de estrategias de enseñanza de las mismas, como en la improvisación de los docentes. Sin embargo, los docentes se muestran abiertos a concertar lo que debería ser enseñado en educación cívica, consideran que, pese a los conflictos y las diferencias de opinión, es posible acordar qué enseñar en educación cívica y se muestran
optimistas ante el papel de la escuela en esta materia.
Las intenciones enunciadas por los docentes no se corresponden con un
interés social, bien sea a través de las autoridades nacionales de educación, bien sea a través de otras instituciones, en suministrar una pauta
estable y consensuada de lo que debe ser la educación cívica. La ausencia
de tal consenso radica más en la falta de atención social o gubernamental
al tema que en una escisión fundamental entre los docentes en torno a lo
que debe ser la educación cívica.Además de los bajos niveles de conocimientos en educación cívica, los
jóvenes colombianos mostraron unas deficientes habilidades para diferenciar intereses, aplicar conceptos e inferir problemas. Como trasfondo
de ello, una baja capacidad de lectura, en comprensión y agilidad.
El cuestionario de conocimientos, integrado por 38 preguntas que debían
ser respondidas en 35 minutos, nos permite observar el problema. Un
20% de estudiantes omitió o no respondió las últimas ocho preguntas,
mientras que un 30% no alcanzó a llegar a la última pregunta. Si sumamos
estos datos al porcentaje de quienes respondieron mal, podemos avanzar
la hipótesis de que la falta de una capacidad de lectura rápida y comprensiva impide obtener mejores resultados en este tipo de pruebas, y sobre
todo en el conjunto de los procesos educativos.
Las dificultades para leer pueden provenir de distintos factores. Es un hecho reconocido que los lenguajes visuales han venido sustituyendo la preferencia de las jóvenes generaciones por los textos escritos. Puede contribuir
también el hecho de que la educación tenga una baja valoración social
como fuente de estatus o de movilidad social, lo cual hace que los jóvenes
se preocupen poco por apropiarse de habilidades centrales del proceso educativo como leer y escribir. El contexto inmediato en que se mueven los
jóvenes parece no proveer tampoco estímulos suficientes para la lectura.
La familia no es un ambiente en el que muchos jóvenes encuentren estímulo
y sostén a eventuales pasiones por el estudio. La escasez de libros es abrumadora: el 54% manifestó que en sus casas existen de 11 a 100 libros, y el
30%, que apenas de 1 a 10 libros. Tampoco el nivel de escolaridad de los
padres equilibra el enorme peso de las diversiones pasivas que, como la
televisión, forman a los jóvenes en actitudes no siempre democráticas y
tolerantes, mientras que generalmente descuidan la transmisión de conocimientos.
No parece paradójico que mientras la televisión abarca, en promedio, tres
horas diarias en la vida de los jóvenes consultados, la familia, cuya vinculación al mundo escolar se agota en el formalismo de las tareas y la asistencia
a reuniones, resulte poco estimulante para el estudio, facilitando poco la
disciplina necesaria para dotar al joven de habilidades de lecto-escritura,
indispensables para el aprendizaje en todos los campos.

EDUCACIÓN CÍVICA ¿ EDUCACIÓN PARA LA POLITICA?



Educación cívica: ¿educación para la política?

                                                             
Todas las sociedades quieren perpetuarse, por lo cual crean instituciones
para que sus valores sean interiorizados y asumidos como propios por las
nuevas generaciones. Sin embargo, la fuerza de la tradición encuentra
resistencias en grupos sociales, movimientos, discursos y circunstancias
que impelen hacia la sustitución de lo existente. La escuela ha sido una de
las instituciones creadas especialmente para familiarizar a los jóvenes con
los valores de su sociedad y, dentro de ella, la educación cívica cumplecon más especificidad ese papel. De ahí que los contenidos y métodos de
enseñanza de esta asignatura expresen las diversas concepciones de lo que
debe ser la sociedad y, particularmente, el campo político, entendido éste
no simplemente como filiación a un partido sino como participación en
el ámbito de las decisiones públicas.
Si, en la sociedad contemporánea, la cívica es una educación para la democracia en su versión liberal, ello se debe a que ésta es la forma de gobierno
predominante, especialmente luego de la crisis del socialismo a finales de
la década de 1980. Y aunque en gran cantidad de países la población
carezca de acceso a los mecanismos mínimos de un orden político de ese
tipo (sistema legal, medios de expresión, organizaciones políticas), el horizonte utópico que se les adjudica a esas sociedades no parece otro que la
democracia liberal y, como un rasgo adherido a ella, el libre mercado.
La instauración de la democracia como el único horizonte viable de la
política en el mundo ocurrió de manera simultánea con dos fenómenos.
En primer lugar con la gran revolución tecnológica de los computadores
y las telecomunicaciones que logró sustituir la primacía del capital industrial por el capital financiero, concentrar los capitales en unas pocas
megafirmas de países industrializados y quebrar las barreras nacionales,
de tal manera que algunos científicos sociales consideran que son las
transnacionales y no los gobiernos quienes hoy determinan las líneas gruesas de la política en todos los países.
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 En segundo lugar, con la crisis de la
política y de los políticos, que en primer lugar se nos aparece como crisis
de los partidos, no sólo en la medida en que se ha reducido considerablemente su número de electores y militantes, sino especialmente en cuanto
parecen no tener una función valiosa para la sociedadEl desencanto contemporáneo en la política no parece haber echado raí-
ces totalmente entre los jóvenes consultados, pues, aunque sólo el 3.1%
dijo haber participado en alguna organización juvenil afiliada a un partido político o sindicato (un 70.9% dijo no haber participado), el 17%
manifestó estar muy de acuerdo en que le interesaba la política y el 41%
optó por responder que simplemente estaba de acuerdo. En un sentido
similar se pronunciaron ante la opción: “generalmente tengo algo que
decir en las discusiones sobre temas o problemas políticos”, afirmación
con la cual el 16% dijo estar muy de acuerdo, y el 43%, de acuerdo.
Cuando se les preguntó por las acciones políticas que en la edad adulta
seguramente llevarán a cabo, un porcentaje muy bajo manifestó predilección por opciones activas como lanzarse de candidato para un cargo pú-
blico o local (7%) o unirse a un partido político (10%), mientras que votar
en las elecciones nacionales (47%) o informarse sobre los candidatos antes de votar en unas elecciones (49%) fueron mejor consideradas.
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Si las formas activas de acción política son poco atractivas para los jóvenes, otro tipo de actividades públicas, pero de carácter comunitario son,
en cambio, mejor valoradas. Así, un 32% manifestó que, seguro, dedicará
tiempo voluntariamente a ayudar a la gente pobre o a los ancianos de su
comunidad, y un 22%, en igual sentido a recolectar dinero para una causa
social.
Existe igualmente una diferencia muy marcada en lo relacionado con los
mecanismos de la acción pública. Mientras que un 21% manifestó que de
seguro recogería firmas para hacer una petición, y un 20% que participaría en un mitin o en una marcha de protesta pacífica, tan sólo el 8% dijo
lo mismo de escribir grafitis de protesta en las paredes. Además del comentado legalismo de los colombianos y del pacifismo de los jóvenes, se
nota el ancestral repudio a los grafitis como medio de opinión.